Cada vez más, las grandes empresas tienen una gran dispersión geográfica.

Tanto en territorio nacional como internacional, esta dispersión permite un enorme abanico de posibilidades para los trabajadores y para la empresa. Aunque también supone una gran cantidad de necesidades. De cara a la formación, es complicado gestionar a todos los trabajadores.

La movilidad geográfica ayuda al e-learning

En este tipo de situaciones, la formación e-learning juega un papel fundamental. Sobre todo, cuando esa formación está hecha a medida.

En primer lugar, cabe destacar la facilidad de conectar entre todos los usuarios y sincronizar la formación. Poder realizar una campaña formativa con todos los usuarios interesados en una temática al mismo tiempo, sin barreras geográficas ni de cambio de horarios.

En esta misma dirección, el e-learning permite mantener la uniformidad en los contenidos, una cuestión lógica y evidente pero que no siempre se cumple en organizaciones que disponen de múltiples centros de trabajo. Hay que tener en cuenta que, últimamente, la inversión necesaria para disponer de un contenido en diferentes idiomas se ha visto reducida significativamente, lo que permite que cientos o miles de trabajadores accedan a un mismo contenido en una amplia diversidad de idiomas.

Pero las ventajas no acaban aquí. Una vez finalizada la primera acción formativa y asimilado el coste de los contenidos, éstos quedan a disposición de la empresa para futuras acciones, lo que permite amortizar el proyecto con creces. Esta realidad se evidencia especialmente en los procesos de acogida e integración de nuevos trabajadores, que pueden ser masivos en algunos casos o de goteo constante en otros. Y a todo esto todavía nos faltaría añadir el factor del horario en que los trabajadores deberían recibir la acción formativa, dado que puede no ser siempre el mismo ni incluirse en horas de trabajo. En cualquiera de los casos el e-learning es un poderoso aliado: por flexibilidad, uniformidad de contenido y rentabilidad económica.