Como todos ya sabréis, el Rayo Vallecano es noticia y no por ningún resultado deportivo espectacular. El Rayo ya decidido resolver una injusticia social en la que se iba a desahuciar a una vecina de Vallecas con 85 años y sin vivienda accesible.

De esta forma, el Rayo ha impedido el desahucio afrontando la deuda y realizando el pago mensual. Un gesto que es, sin discusión, excepcional.

El rayo Vallecano pagará el alquiler de Carmen, de 85 años para que no la desahucien

Desde el punto de vista del marketing, esta acción nos lleva a un debate o una reflexión muy interesante.

Podríamos decir que el Rayo es una de las marcas deportivas más pequeñas de la capital, en comparación con el Atlético de Madrid o el Real Madrid. Sin embargo, el Rayo hoy se ha convertido en una de las mayores empresas de la ciudad.

En resumen, hay una cosa que está clara, una marca puede ser lo grande que esté dispuesta a ser, de la capacidad que tenga de hacer cosas grandes. Sea en el campo que sea, en un ámbito social, como en este caso, o innovando o reinventando la fórmula de un modelo de negocio existente.

El Rayo se ha gastado unos 40.000 €. Bien, pues con este sencillo gesto (una cantidad alcanzable para una empresa del tamaño del Rayo) ha logrado llegar a mucha gente, a generar multitud de conexiones emocionales, ha logrado, en definitiva, ese engagement que todos buscan.

 

La cifra es más ridícula aún si la comparamos con los millones que ha invertido Bankia en convencernos que ahora es el mejor banco o Coca-Cola para hablarnos sobre felicidad. Para cambiar la percepción de una marca no hace falta grandes inversiones de dinero, si no gestos que cambien la vida de los consumidores, de los empleados o de la sociedad, de algún modo.

Podemos buscar una gesto que nos permita conectar nuestra marca con el mundo. ¿Se te ocurre cuál puede ser?